Para Mizerable...
Un amigo invisible del otro lado del Atlántico...

Gracias a Antonio Machado y
a J.A.Serrano
CaminosEl caminar errante, sin una meta prefijada,
es una nostalgia de la vida que se va dejando...
y que también anticipa el horror de llegar:
¡Ay del pobre peregrino que se para a meditar, después de largo camino en el horror de llegar!La sed que no se puede calmar,
es el ansia siempre insatisfecha
de conocer el propio destino:
¡Ay del que llega sediento a ver el agua correr, y dice: la sed que siento no me la calma el beber!Los caminos son frecuentemente símbolos de la vida
o bien aparecen asociados con ésta,
Cuando esto ocurre en este poema,
el camino real se difumina,
se borra hacia la lejanía,
hacia el futuro,
del que nada podemos decir, y,
al mismo tiempo,
se convierte en motivo de melancolía,
de ensueño que trae recuerdos del pasado:
Yo voy soñando caminos de la tarde. ¡Las colinas doradas, los verdes pinos, las polvorientas encinas! ¿Adonde el camino irá? Yo voy cantando, viajero, a lo largo del sendero -La tarde cayendo está- "En el corazón tenía la espina de una pasión; logré arrancármela un día: ya no siento el corazón." Y todo el campo un momento se queda, mudo y sombrío, meditando. Suena el viento en los álamos del río. La tarde más se oscurece; y el camino que serpea y debilmente blanquea, se enturbia y desaparece. Mi cantar vuelve a plañir: "Aguda espina dorada quien te pudiera sentir en el corazón clavada."Tras la descripción del paisaje,
cargada de connotaciones melancólicas,
los últimos elementos en aparecer son los caminos,
que pasan de ser caminos reales de los campos
a caminos simbólicos de la vida:
Los caminitos blancos se cruzan y se alejan buscando los dispersos caseríos del valle y de la sierra Caminos de los campos ¡Ay, ya no puedo caminar con ella!de Proverbios y cantares La idea de que el camino no esta hecho,
sino que se hace a la vez que el acto que lo realiza,
se ve reforzada por otras imágenes,
como la estela fugáz que se deja sobre el mar,
y que, al tiempo que se hace,
se borra de manera unaprensible,
como el devenir temporal del hombre:
Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar. A la manera existencial,
el camino ha dejado de serlo,
porque el hombre no es dueño de su propio destino,
de su historia personal.
Así la vida se presenta como una corriente ciega,
cercana a la
voluntad de Schopenhauer:
¿Para que llamar caminos a los surcos del azar?Te deseo que pases unas felices fiestas y
que en el año que está a la vuelta de la esquina
se conviertan en realidad todos tus sueños.

Hasta pronto.